Sedantes y Silencio: La lucha contra el tiempo (Parte 2)
Roberto voló en su auto hacia Bel Air, cada semáforo una tortura. Al llegar, los guardias no estaban. El portón estaba abierto. Entró gritando el nombre de su hija y la encontró en un sueño profundo, casi comatoso. Junto a su cama, un frasco vacío de sedante veterinario. Elena había desaparecido, llevándose consigo la paz de aquel hogar. Ana fue trasladada de urgencia al hospital mientras la policía comenzaba a buscar a una mujer cuya identidad resultó ser totalmente falsa.
El rastro de una conspiración
La investigación reveló que Elena era un fantasma profesional. Pero el golpe más duro llegó cuando la policía encontró una nota en casa de un ex empleado despedido: "Su hija era solo un obstáculo. El objetivo es el diamante 'Lágrima del Océano' y el legado de su difunta esposa". Roberto comprendió entonces que esto no era un robo al azar. Alguien conocía los secretos más íntimos de su familia y estaba dispuesto a usar la fragilidad de Ana para destruir su imperio.
Roberto descubre que un familiar resentido, a quien creía muerto, está detrás de todo. Un antiguo testamento con una cláusula olvidada amenaza con entregarle toda la fortuna a un criminal si Ana es declarada incapaz.