Maya y Elina: El Enfrentamiento entre la Pasión y la Realidad
Maya se detuvo frente a la habitación 713, su presencia vestida de rojo era un insulto visual a la esterilidad del hospital. Miró a través del cristal y vio a Elina, sentada con una calma que la intimidó de inmediato. Elina no saltó a su cuello, ni gritó por seguridad. Cuando Maya entró, Elina levantó la vista con un reconocimiento tranquilo: "Tú debes ser Maya". No hubo sorpresa, solo la confirmación de una sospecha que Elina había alimentado durante doce años. Maya, que esperaba una rival histérica, se encontró con una mujer que parecía estar más allá del dolor.
"Él me llamó... me pidió que viniera", balbuceó Maya. Elina asintió suavemente. "Siempre supo a quién llamar cuando tenía miedo de morir solo". Elina le permitió cinco minutos a solas con Rahul. Maya salió llorando, incapaz de soportar la imagen del hombre otrora poderoso ahora reducido a tubos y lamentos. Ella, que había tenido la pasión de Rahul, no podía lidiar con su miseria. Elina, por el contrario, permaneció allí. Maya huyó del hospital para no volver, dándose cuenta de que su "amor" era solo un accesorio de la vida exitosa de Rahul, mientras que Elina era la estructura de su muerte.