Cáncer y Caridad: Cuando la Arrogancia se Convierte en Fragilidad
Doce años después de aquel descubrimiento, la vida de Rahul Ramesh se detuvo en seco. El hombre que siempre se había jactado de su invulnerabilidad comenzó a perder peso de manera alarmante. El diagnóstico en el Hospital Apollo fue devastador: cáncer de hígado terminal. En cuestión de semanas, el empresario que llenaba las habitaciones con su voz potente y sus exigencias se convirtió en un cuerpo frágil, de piel amarillenta y mirada perdida. Los "amigos" de negocios desaparecieron, y la casa del sur de Delhi se llenó de un silencio hospitalario.
Fue entonces cuando Elina Ramesh demostró de qué estaba hecha. Se convirtió en su enfermera, su cuidadora y su único contacto con la realidad. Lo alimentaba con una paciencia infinita, le secaba el sudor de las fiebres nocturnas y cambiaba sus sábanas sin un solo reproche. Las enfermeras del hospital la miraban con admiración, susurrando sobre la "buena mujer" que todavía lo cuidaba con tanto amor. Pero para Elina, aquello no era amor; era un deber cumplido con la precisión de un verdugo que no tiene prisa. Ella no buscaba salvarlo; estaba asegurándose de que él viera, hasta el último momento, la lealtad que no merecía.
La sombra de la otra
Rahul, debilitado y asustado, comenzó a buscar en los ojos de Elina un perdón que ella nunca ofreció explícitamente. Cada caricia de Elina al limpiar su frente era un recordatorio silencioso de todo lo que él había puesto en riesgo por placeres efímeros. Pero la verdadera prueba de fuego estaba por llegar. Una tarde, mientras el sol de Delhi se hundía en el horizonte, una joven vestida de rojo y con tacones que resonaban como cuchillos apareció en el pasillo del hospital. Maya, la mujer de las llamadas nocturnas, finalmente reclamaba su lugar ante la muerte inminente.