La Última Respiración: "El Verdadero Castigo Apenas Comienza"
Esa noche, la respiración de Rahul se volvió irregular y el monitor comenzó a emitir esos pitidos lentos que anuncian el final de una historia. "Tengo miedo... no quiero morir solo", murmuró con un hilo de voz. Elina tomó su mano fría y frágil. Rahul, con los ojos nublados por el cansancio, intentó pedir un último perdón. Fue entonces cuando Elina se inclinó y le susurró la frase que lo dejaría helado en su lecho de muerte: "El verdadero castigo apenas está comenzando". Rahul abrió los ojos con terror, buscando una explicación que no esperaba escuchar.
Elina continuó con una verdad serena que cortaba más que cualquier cuchillo: "Mueres sabiendo que lo tuve todo en mis manos y elegí no destruirte. Viviste doce años creyendo que me engañabas, pero la realidad es que nunca fuiste amado de verdad desde aquella noche de junio. Te cuidé porque soy una mujer íntegra, no porque te amara". Rahul comprendió en ese último segundo que su vida de engaños no había sido una victoria, sino una condena de soledad acompañada. El monitor emitió el sonido largo y continuo. Rahul Ramesh murió atendido, limpio... pero absolutamente vacío.