Tres Bebés y una Bolsa Vacía (Parte 2)
Durante tres años, Olivia había limpiado su ático cada semana. Siempre silenciosa. Siempre puntual. Siempre eficiente. Llegaba temprano, se iba sin hacer ruido y nunca se quejaba. Para Caleb, ella había sido un ruido de fondo fiable en una vida llena de reuniones, plazos y balances. Pero hoy no llevaba productos de limpieza. Ella sostenía tres bebés.
Estaban acurrucados contra su pecho, envueltos en finas mantas, sus diminutos cuerpos apretados como si el calor mismo fuera un recurso frágil. Olivia tenía la cabeza apoyada en el banco, con los ojos cerrados y el rostro demacrado por el cansancio. George apretó con más fuerza el brazo de su hijo. "Caleb... mira."
Se acercaron lentamente. A los pies de Olivia había una bolsa de la compra desgastada. Dentro: dos biberones vacíos, unos cuantos pañales doblados y un trozo de pan duro envuelto en papel. Un bebé respiraba con un ritmo superficial e irregular. Otro se aferraba con fuerza al dedo de Olivia. El tercero se acurrucó en su pecho, buscando calor.
Olivia despierta asustada, temiendo por su trabajo. Caleb y George descubren la tragedia que la dejó en la calle y toman una decisión que lo cambiará todo.