Palabras que curan: El renacer de Emily (4/5)
Nathan no solo le dio refugio, le devolvió la fe en sí misma.
Nathan escuchó en silencio, sin interrumpirla. Cuando ella finalmente levantó la vista, él la sorprendió: «Sabe, las personas que saben amar con tanta profundidad como para romperse así, son las más fuertes». Emily soltó una risa amarga. «¿Fuerte? Estaba lista para saltar de un puente». Él sostuvo su mirada: «Y sin embargo, todavía está aquí».
Esa noche, Nathan se negó a dejarla sola. La acompañó a casa y le dio su número. «Llámeme si el mundo se vuelve demasiado pesado para soportar», dijo. Y ella lo hizo.
Lo que comenzó como una llamada accidental se convirtió en conversaciones diarias y risas discretas. Nathan la llevó a galerías de arte y pequeños cafés. Nunca presumió de su fortuna; simplemente la hacía sentir vista. Un día, ella le preguntó por qué vino aquella noche. Nathan respondió: «Porque sé lo que es estar perdido. Me juré que si volvía a escuchar ese dolor en una voz, no lo ignoraría». Este hombre estaba reparando en silencio lo que otro había roto.
Un año después, el mismo puente, pero una historia diferente. El cierre perfecto para un error que se convirtió en destino. ¡No te pierdas el gran final!