Nathan Prescott: El hombre detrás de la voz (3/5)
Un abrigo sobre los hombros y una mirada que promete protección.
Emily rió entre lágrimas. «Ni siquiera me conoce». «Sé lo suficiente», respondió Nathan con tono firme. «Necesita a alguien en este momento, y no colgaré hasta que llegue allí». Parecía una locura. Irreal. Pero algo en su convicción la hizo quedarse. Por primera vez en el día, Emily sintió un débil rayo de esperanza: que tal vez, solo tal vez, no era completamente invisible.
Cuando una Rolls-Royce negra se detuvo unos minutos después y un hombre alto con un abrigo oscuro corrió hacia ella, comprendió que el desconocido no era cualquiera. Era Nathan Prescott, uno de los multimillonarios más jóvenes de San Francisco.
Nathan no hizo preguntas. Simplemente se quitó el abrigo para ponerlo sobre los hombros temblorosos de Emily. «Está helada», murmuró. Su tono no era de compasión, era estable y protector. Emily no recordaba la última vez que alguien la había mirado así. Se sentaron junto a la barandilla mientras las luces de la ciudad centelleaban debajo. Ella le contó cómo había sacrificado su carrera por los sueños de su ex y cómo descubrió la infidelidad.
Nathan también tiene cicatrices. ¿Por qué decidió ayudar a una desconocida? La relación crece entre confidencias nocturnas y una sanación que nadie esperaba.