La "Sirvienta Gratis": Jazmín y la Lección que el Dinero no pudo Comprar
Cinco años pueden ser un suspiro o una eternidad. Para Jazmín, fueron una condena de 1,825 días entregados al cuidado de David, su esposo paralítico. Jazmín no solo era su fuerza y sus piernas; era su enfermera, su cocinera y su escudo contra la amargura de una silla de ruedas. Sin embargo, en un pasillo silencioso de hospital, el destino decidió quitarle la venda de los ojos. Jazmín escuchó a David reírse con otro paciente, jactándose de tener una "sirvienta de lujo" que le salía a cero pesos.
David no solo la despreciaba verbalmente; planeaba despojarla de todo. Jazmín descubrió documentos que probaban que su esposo estaba transfiriendo su fortuna a su hijo inútil, Tomás, para dejarla en la calle. En ese momento, la Jazmín "obediente" murió. La mujer que regresó a casa esa noche ya no buscaba amor, sino justicia. Con una frialdad quirúrgica, comenzó a documentar cada prueba, cada mentira y cada centavo escondido en las sombras de su matrimonio.
El fin de la sumisión
La rutina matutina, cargada de exigencias y desprecios, fue el escenario de su última actuación. Mientras David gritaba por su desayuno, Jazmín ya estaba empacando su vida en una bolsa de tela. No necesitaba maletas de diseñador; su verdadera carga era la dignidad que estaba recuperando. Al cerrar la puerta de aquella casa en Coyoacán, Jazmín no solo dejó atrás a un hombre ingrato, sino que activó el mecanismo de una trampa legal que David jamás vio venir.