Higiene Impecable, Veneno Invisible (Parte 2)
Carmen revisó todo: fórmula importada, biberones esterilizados, agua filtrada. Nada justificaba la pérdida de peso. Entonces pidió observar una toma. Rosa alimentó a Sebastián, quien succionó con fuerza y terminó la botella. Todo parecía perfecto. Pero Carmen, con la mirada de quien ha visto lo peor del ser humano, notó un vaso con agua y un residuo blanquecino en la mesa de noche. Rosa dijo que era suyo, pero el instinto de la doctora gritó "peligro".
"¿Hay alguien en esta casa que quiera hacerle daño?", preguntó Carmen. Eduardo estalló en furia, pero Valeria, la madre, palideció. Carmen vio algo en los ojos de Valeria: no era horror, era cálculo. Sin pruebas, pero con una certeza helada, la doctora exigió hospitalizar al bebé de inmediato bajo su supervisión estricta en el hospital público. "Si mejora allí, sabremos que algo en esta casa lo está debilitando", sentenció Carmen.
Sebastián ingresa al Hospital Rubén Leñero. En solo cinco días, ocurre el milagro que los especialistas privados no lograron. Pero la verdad estalla cuando el laboratorio revela qué había exactamente en el vaso de agua.