El Mazo de la Justicia: La "Sirvienta" cobra Factura
La audiencia final fue un espectáculo de contrastes. David llegó en silla de ruedas, demacrado, con el rostro gris y la ropa mal abotonada. Jazmín llegó con un traje sastre azul marino, impecable, con la mirada de quien ha recuperado su alma. Frente al juez, Talia Treviño desnudó la verdad: el fraude a la sociedad conyugal, la disipación de activos y la violencia psicológica. Jazmín no pidió limosnas; exigió compensación por el trabajo no remunerado de cinco años.
El juez fue implacable. Condenó a David a entregar el 40% de todos sus activos líquidos y propiedades, incluyendo el valor de la casa de Coyoacán. Tomás fue obligado a reconocer la deuda de los 800 mil pesos transferidos fraudulentamente. David intentó balbucear que todo era una broma de "amigos", pero Jazmín lo interrumpió con una calma que heló la sala: "La sirvienta gratis ahora cobra, David. Y la factura incluye los intereses de mi dignidad". Firmaron el divorcio en un silencio que pesaba más que el oro.
El vacío del poder
Al salir del juzgado, David le preguntó a Jazmín quién la cuidaría ahora que estaba sola. Jazmín sonrió con una ternura casi triste. "David, yo me tengo a mí misma. Tú solo tienes a un hijo que vende tus relojes para pagar su juerga". Esa fue la última vez que Jazmín lo miró a los ojos. Ella caminó hacia su nueva vida, mientras David era empujado por un hijo que ya empezaba a quejarse del peso de la silla.