El final de la casa del horror (5/5)
"Nunca dejé de esperar". Las palabras finales de una luchadora.
Arnaldo Santos fue declarado culpable póstumo de secuestro, abuso y homicidio por negligencia. La casa fue demolida y el terreno convertido en un jardín en memoria de Melissa. Gabriel se convirtió en trabajador social especializado en niños desaparecidos. "No pude salvarla a ella, pero puedo honrar su memoria salvando a otros", afirma.
El caso de Melissa Santos cambió los protocolos policiales: ahora las búsquedas incluyen escrutinio de espacios ocultos en propiedades familiares. Su sufrimiento no fue en vano; sus diarios salvaron vidas tras su muerte.
Melissa Santos vivió 30 años: 16 en libertad y 14 en cautiverio. Su historia es un recordatorio de que la vigilancia eterna es amor puesto en práctica. Nunca debemos dejar de buscar, nunca debemos dejar de escuchar. Melissa fue una luchadora hasta su último aliento y su esperanza nunca murió.
A veces el mal se oculta detrás de una máscara de respetabilidad. Mantente vigilante y confía en tu intuición. Comparte esta historia para que Melissa nunca sea olvidada.