El día que mi traición me liberó: Lecciones de una boda (Parte 5)
Esa noche lloré hasta el amanecer. No lloré porque Elena se hubiera casado con otro hombre; lloré porque ella había sanado sin mí. Lloré porque mi traición, aquello que yo creía un secreto inteligente, fue en realidad el regalo que la liberó para encontrar un amor de verdad. Al día siguiente, terminé mi relación con Camila. No por odio, sino porque entendí que no podíamos construir nada real sobre los cimientos de una mentira.
Un nuevo comienzo
Hoy, vivo de manera más simple. Sigo trabajando, pero ya no mido mi valor por el coche que conduzco, sino por la honestidad de mis palabras. Elena y Lucas formaron una familia hermosa, y aunque nunca volvimos a hablar, su boda fue el espejo que necesitaba para ver al hombre pequeño en el que me había convertido. He aprendido que el perdón no es algo que pides para sentirte mejor, sino algo que vives para ser mejor. Mi traición la liberó a ella, y al final, enfrentarla me liberó a mí.