El Billete de 500 Pesos y el Techo de Lámina que Huele a Hogar (Parte 2)

Capítulo II • El Peso del Oro

El Billete de 500 Pesos y el Techo de Lámina que Huele a Hogar (Parte 2)



Miguel, el cardiólogo estrella, ni siquiera me dejó entrar a su penthouse. "Bájate por el elevador de servicio, mamá, hueles a metro y mi esposa es muy especial con la limpieza", me soltó antes de extenderme un billete de 500 pesos con la punta de los dedos. El hombre al que le pagué la carrera y el departamento me estaba tratando como a un estorbo social. Con el alma rota, tomé el metro hacia Iztapalapa, a la casa de Daniel. Allí, sin preguntas, sin asco y sin juzgar mis harapos, Daniel y su esposa Sara me abrieron la puerta de par en par. "Estás en tu casa, mamá", me dijo Daniel mientras me abrazaba ignorando la mugre de mi abrigo.

"La verdadera familia no es la que te tolera en tu gloria, sino la que te sostiene en tu supuesta miseria sin preguntar el porqué".

Esa noche dormí en su única cama mientras ellos se acomodaban en un sillón viejo. Pero el momento que me destrozó fue escucharlos susurrar en la madrugada: Sara proponía empeñar su anillo de bodas para comprar mis medicinas. Escuchar a mi hijo "fracasado" dispuesto a vender lo único de valor que tenía por mí, mientras sus hermanos millonarios me cerraban el paso, fue la lección más grande que el dinero jamás pudo comprarme. La farsa tenía que terminar, pero antes, mis hijos millonarios recibirían una citación que cambiaría su destino legal para siempre.

¿Qué sigue en la Parte 3?

Presencia la llegada de los autos de lujo a la colonia popular. Linda se quita la máscara y revela su fortuna ante los ojos incrédulos de Jessica y Miguel. No te pierdas la lectura del testamento que los dejará en la calle con solo 500 pesos de herencia.

Comments