Del Penthouse al Hospital General: La Redención del Doctor Montes (Parte 4)
La caída de Miguel fue una erosión lenta y humillante. Perdió su BMW, su consultorio VIP y a su esposa Carla, quien le dejó claro que no se casó con un médico que tuviera que pagar hipoteca. Miguel terminó viviendo en un pequeño departamento en la Narvarte y operando en el turno nocturno del Hospital General. Allí, entre el olor a cloro y la escasez de insumos, una madre indígena le entregó 300 pesos arrugados para salvar a su hijo. Esos billetes golpearon su alma más fuerte que el desheredamiento de su madre. "Guarde su dinero, señora", susurró Miguel mientras, por primera vez, operaba sin pensar en la factura, sino en la vida de Toño.
Miguel empezó a cambiar. Dejó de quejarse de la falta de hilo alemán y empezó a pelear por sus pacientes. Pero la vida le tenía preparada la prueba final: Daniel, su hermano, se desmayó con un aneurisma aórtico. En una clínica pequeña y sin equipo, Miguel tuvo que decidir entre trasladarlo y arriesgarse a que muriera en la ambulancia, u operarlo allí mismo con lo mínimo. "Me tienes a mí", le dijo al médico de guardia. La vida de su hermano, el único que amó a su madre en la ruina, estaba ahora en las manos de aquel que un día le dio 500 pesos de limosna.
Una cirugía de 18 horas que definirá el destino de la familia Montes. El perdón final de Linda y la revelación de una madre que, a pesar de todo, se siente la más rica del mundo. ¡No te pierdas el final de esta épica lección de vida!