"Tú no lo hiciste, Eli": La confesión final de Thomas Vance (Parte 3)
En la penumbra del guardamuebles, la pantalla del portátil se iluminó. Apareció Thomas, demacrado por la enfermedad pero con una mirada de acero. "Eli, hijo, si estás viendo esto es porque Linda cree que ha ganado", comenzó el video. Thomas explicó cómo Linda y su propio hijo habían utilizado las contraseñas de Eli para desviar fondos de la empresa familiar, sembrando pruebas falsas en su despacho. Thomas lo había descubierto demasiado tarde, pero pasó sus últimos meses recolectando grabaciones de seguridad y correos eliminados que Linda creía haber borrado para siempre.
La telaraña de Linda
El video mostraba capturas de pantalla de Linda hablando con un abogado corrupto para acelerar el juicio de Eli. Thomas había grabado incluso conversaciones telefónicas donde Linda admitía que Eli era "un obstáculo que debía ser eliminado del testamento". Eli sintió una furia helada recorrer sus venas. Ya no se trataba solo de recuperar su casa; se trataba de honrar la memoria de un hombre que luchó por su hijo hasta el último suspiro, solo y rodeado de enemigos.
Eli no va a la policía de inmediato. Decide jugar el juego de Linda. Aparece en una gala benéfica organizada por su madrastra en la antigua mansión Vance para entregarle un "regalo" que destruirá su mundo frente a toda la élite de la ciudad.