"Solo quería asustarla": El cruel trato de una madrastra que terminó en el hospital (Parte 1)
Alan pensó que Vanessa amaba a su hija Lily, hasta que el termómetro marcó el inicio de una tragedia.
Una taza rota fue la excusa perfecta para que Vanessa dejara a la pequeña Lily fuera de casa, bajo cero, sin abrigo ni zapatos. Cuando Alan llegó, el horror de ver a su hija azul por el frío cambió su vida para siempre.
La habitación del hospital estaba en un silencio sepulcral, solo interrumpido por el zumbido de las máquinas. Lily, de apenas cinco años, yacía en la cama con sus manos vendadas y protegidas por almohadillas térmicas. El diagnóstico del médico todavía retumbaba en la cabeza de Alan: "Hipotermia de primer grado. Media hora más y no habría sobrevivido".
Una excusa imperdonable
Vanessa, su esposa, lloraba en la sala de espera jurando que fue un "accidente". Según ella, Lily se había portado mal y solo quería darle un susto afuera. "Me quedé dormida, no pensé que pasaría tanto tiempo", decía. Pero Alan sabía que Vanessa había estado bebiendo en el sofá mientras su hija golpeaba la puerta pidiendo entrar en medio de la nieve. La rabia de Alan no era ruidosa; era una determinación fría y cortante.
La policía y el servicio de protección infantil (CPS) llegan al hospital. Alan se enfrenta a la decisión más difícil: ¿protegerá a su esposa o contará la oscura verdad sobre los abusos que ignoró por meses?