Nunca más tendrá frío: El legado de Alan para Lily (Parte 5)
Pasó un año. Vanessa fue sentenciada a prisión por negligencia y peligro infantil, sin fianza. Alan no asistió al juicio; ya no tenía nada que decirle. Su vida estaba en Iowa, viendo a Lily sonreír bajo el sol de primavera mientras jugaba con sus amigos de la escuela. La pequeña ya no pedía perdón por accidentes, porque sabía que en su hogar el amor no dependía de la perfección.
La lección final
Alan aprendió que ser un buen padre no significa tratar de que una familia rota funcione a toda costa, sino tener el valor de alejarse de la oscuridad para proteger la luz de sus hijos. Lily creció fuerte, segura y, sobre todo, rodeada de una calidez que ninguna tormenta podrá volver a apagar. Su historia nos recuerda que el amor verdadero siempre elige la verdad y la seguridad de los más vulnerables.