Miguel Reyes, Cum Laude: Una frase para la historia (5/5)
El silencio más ruidoso de la graduación nació de una verdad profunda.
Cuando pronunciaron mi nombre —«Miguel Reyes, Licenciatura en EducaciĂłn, menciĂłn Cum Laude»— la sala estallĂł en aplausos. Mis compañeros, los mismos que se habĂan burlado de mĂ, me miraban de otra manera. Algunos incluso se pusieron de pie. Me acerquĂ© al micrĂłfono; mis manos temblaban y el texto que habĂa preparado parecĂa vacĂo. Entonces mirĂ© a mi madre y dije solo una cosa:
«Se burlaron de mĂ porque mi madre recoge basura... pero es gracias a estas manos sucias que he podido mantener mi alma limpia y mis sueños intactos».
El auditorio se quedĂł en silencio durante un minuto largo. Luego, una ola de sollozos recorriĂł la sala. Mi madre se levantĂł llorando de alegrĂa. BajĂ© del escenario y, ante todo el mundo, besĂ© sus manos rugosas. No celebraba un tĂtulo, la celebraba a ella. Porque me enseñó que la verdadera riqueza no está en lo que posees, sino en lo que eres capaz de dar.
Nunca te avergĂĽences de tus raĂces. El Ă©xito más dulce es aquel que se construye con el sacrificio y el amor incondicional. Comparte esta historia si crees en el poder de la educaciĂłn y la gratitud.