La Pulsera de Protección y una Vieja Promesa (Parte 4)
Caleb ajustó el horario de trabajo de Olivia, organizó el apoyo para el cuidado infantil y creó un fondo de asistencia de emergencia para empleados en crisis. Pero la sorpresa más grande vino de George. Una tarde, George notó una pequeña pulsera en la muñeca de un bebé. Le temblaban las manos. “Reconozco esto”, susurró.
Años antes, mucho antes de la riqueza, George y su esposa habían sido voluntarios en un albergue de la iglesia. Habían financiado esas pulseras, grabadas con un pequeño símbolo de protección, para bebés nacidos en situaciones de crisis. Los ojos de Olivia se llenaron de lágrimas. «Mi madre trabajaba allí», dijo en voz baja. «Solía contarme sobre una pareja mayor que ayudaba a las familias cuando nadie más lo hacía».
La habitación quedó en silencio. Esto no fue una coincidencia. Fue un círculo que se cerraba.
Caleb hace una promesa que cambiará el futuro de todas sus tiendas. No te pierdas la conclusión de este milagro de vida y redención.