Final • Renacimiento
La Mansión que Aprendió a Latir: El Legado de Preston (Parte 5)
Con el tiempo, la mansión Aldridge ya no se sentía silenciosa. Volvía a sentirse viva, segura y cálida. Preston cumplió su promesa de vigilancia las 24 horas, pero el verdadero cambio fue interno. Annalise se convirtió en el corazón de la casa, y los gemelos crecieron sabiendo que su "niñera" era en realidad su protectora.
"A veces el mayor milagro no es cambiar una vida, sino finalmente verla. Annalise no solo salvó a los niños, salvó la esperanza de Preston."
Preston les susurró a los gemelos esa noche final: «Nada les hará daño jamás. Lo prometo». Su voz era tan sincera como el acero. La mansión, que una vez fue solo un símbolo de riqueza, ahora era un símbolo de pertenencia y de familia. Preston entendió que la verdadera riqueza no está en las propiedades que transformas, sino en las personas que proteges dentro de sus muros.