La Grabación Maldita y la Jeringa Plateada (Parte 4)
Janette encontró el teléfono escondido bajo una manta. Un solo archivo de audio la esperaba. Presionó play. La voz de Tiffany fluyó, clara como el cristal, confesando su avaricia. Pero la puerta se abrió: era el Dr. Keating con una jeringa plateada. —No hay latido que valga la pena salvar —murmuró. Janette bloqueó su camino. En ese momento, Silas abrió los ojos de golpe y agarró la muñeca del médico.
El detective Weldon, presente en la habitación, escuchó la confesión de Tiffany. La incredulidad quebró su confianza. —Tiffany Monroe, estás arrestada por intento de asesinato y conspiración. Silas finalmente habló: —Janette me salvó la vida. No porque le pagaran, sino porque cree en la verdad. Te lo debo todo.
La lealtad no se compra con champán, se encuentra barriendo pisos. Descubre el destino final de Janette y Silas en una conclusión que redefine el éxito y la amistad.