La Diosa de Hielo y la Parálisis Real (Parte 2)
Silas dejó que sus rodillas se doblaran. Su cuerpo golpeó el suelo con un crujido hueco. Intentó parpadear, pero sus párpados parecían piedras. Cerca, unos tacones rojos resonaron. Tiffany apareció en su campo de visión. Se alzaba sobre él como una diosa de hielo. —Por fin —susurró con voz suave—. La función ha terminado.
Silas intentó levantarse, pero sus músculos se negaron. Sintió que la parálisis lo apretaba, recorriéndole las venas como veneno. Tiffany confesó su plan: una viuda afligida hereda el imperio. En ese momento de triunfo, Janette Reyes, la señora de la limpieza, entró al salón. Se quedó paralizada al ver a Silas en el suelo. Tiffany, rápida como un rayo, metió la pequeña botella de veneno en el bolsillo del delantal de Janette para incriminarla.
Janette es arrestada injustamente, pero no se rinde. Descubre cómo escapa de su detención y la arriesgada misión para infiltrarse en el hospital y salvar a Silas antes de que sea demasiado tarde.