Iguales ante la ley y ante la sangre (Parte 5)
Isabela leyó la carta mientras el sol de Veracruz se ponía sobre los campos de café. La caligrafía era firme, educada y carecía de rencor.
La mayor fortuna
La viuda de Alvarín comprendió finalmente que Nahuel nunca fue su esclavo, sino su maestro. Él le enseñó que el poder sin verdad es solo una jaula dorada. Isabela cambió el nombre de la hacienda a "La Verdad del Sol" y dedicó el resto de sus días a financiar la educación de los hijos de ex-esclavos en toda la región.
No temas a lo que otros llaman "maldición" cuando el mundo que habitan está construido sobre mentiras. A veces, la persona que todos rechazan es la única que tiene la antorcha necesaria para iluminar el camino hacia la verdadera libertad.
Nahuel e Isabela nunca volvieron a verse, pero sus nombres quedaron unidos en los registros históricos de Veracruz como los arquitectos de un cambio que incendió a los culpables y liberó a los justos. El hombre que nadie quería comprar terminó siendo la adquisición más valiosa en la historia de una nación que despertaba.