Gracias por Despertarme: El Poder de Ver al Otro (Parte 5)
Esa noche, Olivia se quedó junto a la ventana, sosteniendo a los bebés con seguridad. "Gracias por pasar", dijo. Caleb negó con la cabeza. «No», respondió. «Gracias por despertarme». Porque a veces el mayor milagro no es cambiar una vida, sino finalmente verla.
George llamó a Caleb al porche trasero. —Hijo —dijo en voz baja—, he conocido el hambre. Pero nunca la he enfrentado solo. Caleb pensó en su difunta madre, en la bondad que una vez mantuvo a flote a su familia. Miró a lo lejos e hizo una promesa: todas las tiendas de su cadena ofrecerían apoyo real: puntos de donación, personal capacitado y orientación para quienes solicitaran ayuda antes de ser rechazados.
Pasaron los días. La casa se fue calmando. Caleb entendió que el mayor milagro no fue salvar a Olivia, sino permitir que ella lo rescatara a él de su propia indiferencia. Y si crees que ningún dolor es mayor que la promesa de Dios, comenta: YO CREO. Y dinos: ¿desde qué ciudad estás viendo?