Cambiando Pañales, Salvando Almas (Parte 4)
Sebastián salió del hospital con mejillas redondas y un balbuceo lleno de energía. Valeria recibió tratamiento psiquiátrico y una sentencia de restricción. Pero el cambio más profundo fue el de Eduardo. Delegó sus negocios, redujo sus horas y aprendió que un padre no es una cuenta bancaria, sino una presencia constante. Contrató a Rosa como niñera de tiempo completo con estabilidad y respeto, convirtiéndola en el anclaje de la nueva vida de su hijo.
Eduardo creó una fundación para fortalecer la pediatría en hospitales públicos, devolviendo un poco de lo que Carmen le dio. Carmen se negó a las entrevistas; ella solo quería proteger al niño. Meses después, recibió una invitación manuscrita: el primer cumpleaños de Sebastián. Carmen sonrió, sabiendo que su terquedad de mirar donde otros cerraban los ojos había cambiado un destino.
Un jardín lleno de burbujas, un niño sano y el agradecimiento eterno de un hombre que lo aprendió todo tarde. No te pierdas la conclusión de esta historia sobre el poder de una mirada atenta.